Universal Studios - Hollywood, USA











Luz, Cámara... Acción!!!





Aprontando nuevamente las valijas, dejamos todo en la camioneta y nos fuimos al parque, con un poco de miedo de que cuando volviéramos no hubiese nada.
Habíamos conseguido un descuento de diez dólares cada uno con una de esas promociones que reparten en la calle.


El parque es más chico que el Universal Studios de Orlando, aunque creo que es más divertido visitar este antes que el otro. Acá hacen realmente las películas, muestran los sets de filmación desde afuera donde se está rodado en ese momento determinada producción. Estuvimos en Wisteria Lane, en la calle de Desperate Housewives, porque ese día no grababan y el trencito podía pasar entonces por ese set.


Entramos a los típicos shows donde se muestran cómo hacer los trucos de las películas, volé en el simulador de vuelo de Volver al Futuro –en este parque el auto va al lejano oeste, como en Volver al Futuro III- , y me llamó la atención la zona nueva que construyeron, que está comunicada a muchos metros de distancia por una serie de escaleras mecánicas y vendría a ser una zona más aventurera, donde hay un juego ambientado en Jurassic Park, que termina con la caída del carrito por una cascada, o la excelentemente bien hecha montaña rusa de la película La Momia, si bien un poco corta pero que tiene una parte en que el carrito cae para atrás y se da vuelta en la mitad de la caída. Empieza la caída para atrás, se da vuelta y sigue hacia delante. Muy, pero muy buena!!!.


Después, nos fuimos a una especie de tren fantasma caminando, de esos que tienen actores, que no te pueden tocar, aunque sí pueden quedarse muy, muy cerca . Y correrte con una motosierra. Está muy bien hecho, aunque creo que yo no disfruto mucho de esas cosas. Por ejemplo: en una, había que pasar por un espacio chiquitito entre la pared y una cortina con una ducha detrás. El espacio para pasar era de unos 60 o 70 cm. Detrás de la cortina, se veía la sombra de la chica de la película Psicosis siendo apuñalada , y ya sabíamos que alguien nos iba a salir de atrás de la cortina. Al llegar ahí para pasar, un tipo con un cuchillo en la mano empieza a hacer el movimiento que hacen en la película para matar a la chica, PERO NOS PERSEGUÍA ESTA VEZ A NOSOTROS!!!!! Como no pasábamos, se esconde de nuevo detrás de la ducha, y cada vez que queremos cruzar por ahí, vuelve a salir... y nosotros, todos gritando, de nuevo nos íbamos para atrás. Hasta que en un momento pasamos todos corriendo... hasta el próximo encuentro cercano con algún otro personaje...
Para mí, un juego insalubre. Cuando salimos, la mayoría quería volver a entrar!!! NOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!




Nos quedamos hasta la noche en el parque, y luego nos fuimos hasta el hotel, donde conectamos mis fotos a la tele y las vimos en grupo, tomándonos unas cervecitas que compramos ahí mismo. El hotel no nos gustó mucho. Tenía un cartel en la pared exterior que auguraba que servían allí los mejores muffins de todos. Recién al otro día los iríamos a probar: muffins de blueberry que –dado su color azul verdoso- daban la sensación de estar en avanzado estado de putrefacción... Igual, mi curiosidad pudo más y tengo que decir que estaban buenos...

Costa Oeste - Los Angeles, USA


Rumbo a la meca del cine

Dejamos Yosemite, y en los días sucesivos, nos dedicamos a pasear en camioneta, para así recorrer la ruta 1, ruta costera que nos conduciría como destino final a Los Ángeles.
Lo lindo de esta nueva travesía, era que viajábamos sin apuro, y nos podíamos quedar en el pueblito que más nos gustara a dormir, ya que no teníamos nada reservado. Eso nos dio tiempo también para parar en varios lugares a mirar el paisaje, especialmente los hermosos atardeceres en las costas del Pacífico.


La primera noche, paramos en un pueblito que no recordamos su nombre. Y conseguimos hotel, a un precio bastante accesible. La segunda, nos detuvimos en una ciudad llamada San Luis de Obispo, una comunidad que nos sorprendió porque vimos que tenía bastante vida nocturna. Así que nos alojamos ahí, y nos fuimos a bailar al centro. Estaba lleno de jóvenes. En el primer lugar que entramos, no sabemos bien qué fue lo que hicimos pero desalojamos a todos. Al final nosotros nos fuimos también, porque no había gente!!!.
El segundo lugar al que entramos, estaba atestado de gente, y para nuestra sorpresa, no se fueron!!!! Jejeje!!!. Estuvimos bailando con gente de ahí, todo el mundo super bien –dos por tres estábamos haciendo como un círculo entre nosotros y alguno de los oriundos del lugar se metía en el medio y empezaba a bailar!!!. Toda la gente muy bien, con muchas ganas de divertirse.

El tercer día ya nos íbamos acercándonos a Los Ángeles. Al llegar a Monterrey, nos tomamos un barco para hacer avistamiento de ballenas, aunque lo que vimos eran orcas y no ballenas blancas, como se suponía íbamos a observar –según la gente del lugar-. Las vimos de lejos. Lo que sí vimos bien fueron lobitos de mar que estaban sobre las rocas.


De Monterrey pasamos por un convento de la época en que la zona era de los mejicanos –con fuerte influencia de la colonia española- y de ahí, derechito a almorzar a Malibú. Ya se siente la cercanía del aire descontracturado de Los Angeles. Y como ese día era Viernes Santo, comí sándwich de atún en el Subway que se nos atravesó en el camino.

Poco a poco, los edificios de la zona financiera de Los Ángeles empezaban a aparecer en plena ruta. Minutos después, la mayoría de los que trabajaban en consultoras importantes ya habían encontrado la sucursal en Los Ángeles de su empresa, y ya estaban preparándose para el traslado!!!
El tránsito estaba muy peligroso, y los autos tienen la manía de irse cambiando de carril continuamente, sin dejar de avanzar. Para nosotros, poco acostumbrados a las supercarreteras, nos daba un poco de tensión estar en esta situación, pero a pesar de esto, llegamos a Los Angeles sanos y salvos.


Esta noche tampoco teníamos el hotel reservado, sólo la noche de mañana, noche previa a la salida en avión hacia Hawaii, que nos quedábamos cerca del aeropuerto. Pero hoy, pensábamos quedarnos en pleno Hollywood. Y de hecho fue eso lo que hicimos. Conseguimos hospedarnos en el Hotel Hollywood, un hotelucho barato, similar a los que íbamos, por lo que nos quedamos felices por encontrarlo. Pedimos pizza a “domicilio” en Pizza Hut, y cenamos en el hotel. Recorrimos un poco esa noche, caminamos por la calle Hollywood, y visitamos Beverly Hills –aunque vimos poco, estaba todo oscuro!!-. Más temprano llegamos a recorrer la calle Hollywood a pleno sol, y puedo decir que si bien me gustó ir, no es una cosa que valga tanto la pena. En general, a uno le hablan de Hollywood y se imagina un lugar espectacular. Y uno está acá, y se encuentra con que lo único que tiene es sólo una calle, está el teatro chino, pero no es tan grandioso, el resto de la calle son tiendas de souvenirs y está lleno de gente vestida de Terminator, de Bob Esponja, o de lo que sea, que a cambio de unos dólares permite que se saquen una foto con él. También están ahí todas las personas que tengan algún tipo de talento todavía no descubierto por los cazatalentos que se supone que abundan por estos lados. Así, vimos a una nenita que cantaba –y su familia alrededor acompañándola y juntando el dinero que la gente daba-, a un grupo de bailarines, un músico... y los ejemplos siguen...
De los famosos, lo único que se ve son las estrellas marcadas en el piso, con un dibujito abajo que indica si es cantante, director o actor de cine. También vimos en el Teatro Chino, las manos marcadas de famosos, con inscripciones que hicieron.
En las tiendas de souvenirs, abundan las estatuillas de los premios Oscars, con las leyendas: Oscar al mejor amigo, Oscar al mejor tío... Y después, están las chapas de auto que dicen Hollywood, entre mil cosas más.
Entre el Teatro Chino y el Teatro Kodak –que está del otro lado-, hay un mirador que tiene como un shopping y muestra directamente el cartel de Hollywood, en plena montaña. Estuvimos recorriendo hasta que nos cerraron ese mirador.



Mucho más tarde, volvimos al hotel para pedir las pizzas. Ya en el hotel, y luego de cenar, planificamos la salida de mañana, día en que visitaremos Universal Studios.

Yosemite Park, USA

03-04-07

Morada del Oso Yogui



El Parque Yosemite es uno de los tantos parques nacionales norteamericanos. Es casa de los árboles de tronco más ancho del mundo, las Secuoyas, donde hasta hace poco parece que había un túnel dentro de uno de los árboles, donde pasaban los autos. El pobre árbol se secó viendo pasar los vehículos, y ahora el resto parecieran estar bastante más protegidos.


Pero el parque no es sólo una reserva de árboles. Tiene una zona muy grande montañosa y con riachuelos que atraviesan la carretera, dándole un toque muy particular. En la cima de las montañas, un poco de nieve en algunas, una cascada que cae en otras, y en el medio, la carretera chiquitita entre tanta inmensidad.
Subimos a almorzar a una de las cascadas, a la que se accedía luego de una larga caminata, y tuvimos una vista hermosa del parque desde arriba.















No vimos ningún oso –por suerte-, si bien todos los tachos de basura tienen una especie de tranca de seguridad para que no se metan los osos a sacar cosas de ahí. Supuestamente acá vive al Oso Yogui, pero tampoco tuvimos el honor de encontrarlo...

San Francisco - USA

31-03-07 al 02-04-07

Ciudad de la diversidad

San Francisco nos recibió en su aeropuerto pegadito al mar, donde para aterrizar se debe tocar casi el agua y entrar a la pista.
Buscamos el viejo hotel que nos albergaría en estos días, atendido por unos hindúes que estaban felices de que fuéramos a visitar luego sus tierras natales.

La primer recorrida no fue la mejor. Fue en la noche de ese día, luego de haber encontrado un local de Apple con Internet gratis, donde nos instalamos para mandar mails a nuestras familias. De ahí, fuimos a recorrer el centro, pero en la calle principal, se congrega por la noche mucha gente borracha o drogada, que nos hablaba o se nos acercaba. Tal vez no querían hacernos daño, pero nosotros salimos corriendo, asustadísimos.
Terminamos comiendo todos metidos en una habitación del hotel, organizando un picnic con las cosas del super.

Los días posteriores nos hicieron ver “La otra cara de San Francisco”. Una ciudad alegre, con una diversidad étnica y social muy importante –tiene un barrio gay, un barrio chino, un barrio italiano -barrios que visitamos- y creo que me están faltando más casos de barrios específicos. Y hay mucho para recorrer, a pesar de que –paradójicamente- todo se pueda hacer caminando en pocos días.

Vimos acá los famosos tranvías, sin entender del todo el tema de las paradas: la gente parecía bajarse donde le parecía, vimos tranvías parar en la mitad de la cuadra... Igual, no sé bien cómo es el tema.

Subimos a la Coit Tower, una torre que está sobre un cerro desde el cual se puede apreciar una muy linda vista de la ciudad, de la Bahía y de la isla de Alcatraz.
Hay un ómnibus que sube a cada rato, pero no sé bien a quién se le ocurrió hacer -esto también- caminando... o mejor dicho: subiendo los pequeños escaloncitos hechos para escalar el cerro de esta forma. Al llegar, se puede ingresar a la Torre, a la que se accede en ascensor.
Bajamos en un bus que transitaba entre las callecitas empinadas, haciendo mucha fuerza con el motor, pero después que nos acostumbramos hasta nos parecía divertido.

En San Francisco se sumaron Mauricio Santellán y Juan Siutto al grupo, así que íbamos despacito creciendo en número. Los fuimos a buscar al aeropuerto, y apenas llegaron, ya los atomizamos a cuentos:
-Qué felicidad ver caras nuevas!!!
-Nos nevó en el Canyon!!!
-En Las Vegas nos quedamos a dormir en el aeropuerto porque perdimos el vuelo!!!
-San Francisco está buenísimo, van a ver!!!!
-No!!! No les digas nada y que ellos lo vean!!!...

Recorrimos el famoso Golden Gate, y me provocó escalofríos al verlo. Fue uno de esos momentos en que uno toma conciencia de que está tan lejos de casa...
Lo cruzamos en la camioneta y nos fuimos hacia un mirador, donde aprovechamos para sacar fotos al puente, a la bahía, al puente con la bahía, a nosotros disfrutando del paisaje y hacer alguna filmación corta con las cámaras nuevas que casi todos acabábamos de comprar.
El Golden Gate no es el único puente con esa forma en San Francisco. Pero sí es el más importante, y el que atrae todas las miradas, especialmente de los turistas.


Cruzándolo, se puede acceder a Sausalito, que es una especie de balneario muy pintoresco al cual le dedicamos una tarde de visita. Con casitas muy coquetas y pintadas de colores pasteles, Sausalito tiene costas a la bahía, y una gran zona comercial.



Otro día recorrimos la ciudad hasta el puerto, donde reservamos el ticket para ir a Alcatraz –mucho cuidado si quieren ir porque hay que sacar la entrada con días de anticipación-. Nosotros casi nos quedamos sin ir, conseguimos para el último día.


En el puerto, todo se divide en muelles, llamados los piers, todos numerados para identificarse correctamente. En uno, salen los barcos a Alacatraz. En otro, hay una serie de restaurancitos preciosos y una movida de turistas espectacular.
Entre los paseos que hicimos a las afueras de San Francisco, con las camionetas, visitamos la Universidad de Berkeley, famosa Universidad con un predio muy grande donde se encontraban todas las facultades, con un parque en común, donde el verde y la tranquilidad se hacían notar. Poco después empezamos a ver alumnos en las calles, con carteles, hasta que notamos que estaban en plenas elecciones universitarias, e incluso se nos acercaba gente muy sonriente para charlar sobre sus propuestas, que se alejaban apenas les decíamos que éramos turistas.
Pudimos encontrar entre todas a la Business School, y abrimos la puerta de lo que era una especie de Aula Magna, e introdujimos lentamente una cámara que “click!” fotografió la clase.

Fuimos a comer algunas chicas a un parque enorme al centro de San Francisco donde presenciamos un partido de Baseball, y hasta nos dejaron luego los entrenadores hacer algún tiro de prueba con los bates!! Igual, digamos que nosotras no éramos lo mejor golpeando la pelota con el bate, pero nos pareció divertidísimo poder probar.

Cuando visitamos Alcatraz, hicimos una visita guiada mediante unos auriculares que dan en la isla y que relatan la vida en los tiempos de la cárcel. La narración está en el idioma que se pida, y hace mucho más interesante el viaje. Y a pesar de que no los dan con la entrada, hay que solicitarlos y son gratuitos, así que no hay que hacer como yo -y la mayoría del grupo también- que recién nos dimos cuenta que eran gratis cuando ya habíamos recorrido media cárcel!!!.
Los presos tenían una vista hermosa desde las celdas, pero era difícil escaparse de allí. Se hace un tour por las celdas –inclusive nos metieron en una que era totalmente oscura para probar la experiencia- y se recorre también la cocina, el comedor, los exteriores, la sala de visitas, etc.
La isla me gustó mucho. Fuimos y volvimos en barco, en un día espectacular, como la mayoría que nos hicieron en San Francisco.

Pero el frío se mantenía, y allí nos empezábamos a dar cuanta que el calorcito Montevideano de fines de marzo se nos había esfumado...
Como en la mayor parte del viaje viajaríamos hacia zonas extremadamente cálidas, nos habían aconsejado que sólo lleváramos de abrigo –para no cargar tanto- el uniforme del grupo, que cuenta con unas camperitas de tela polar de color verde, muy apropiadas para perderse en la mitad de un aeropuerto con miras de que el resto pueda encontrarlo a la distancia sin sobresaltos.
Fue por esto, que ya hacía varios días que estábamos de recorrida por una ciudad chiquita, y los habitantes nos empezaban a individualizar. La frase más común que nos decían era llamarnos el Green Team, con sonrisa posterior por la consonancia con el Dream Team. Y luego las preguntas obligadas: Qué tipo de equipo son? A qué juegan?. Y ahí, la explicación: el viaje, las rifas, los premios, la facultad...y mientras más avanzaba nuestra narración, el que preguntaba menos lo podía creer.

A todos nos gustó mucho San Francisco. La bahía en la noche con los puentes tiene un encanto particular. Los pubs y la cultura alternativa le dan un toque diferente a otras, que sencillamente, la hace única. Y el entorno natural de calles zigzagueantes y con repechos le da un toque especial, junto a los tradicionales tranvías que recorren las callecitas. Me despido de esta ciudad hermosa, sin dudas, hasta la próxima vez que vuelva...

Grand Canyon, USA

29-03-07
Nevada, en Arizona

Nos levantamos bastante temprano, con bastantes ganas de seguir recorriendo Las Vegas, ya que por retrasos y pérdidas de vuelos, terminamos recorriéndola en unas pocas horas.
Luego del desayuno en la estación de servicio que estaba más próxima, partimos hacia el Grand Canyon del Colorado, en las dos enormes camionetas que transportaban a los uruguayitos viajeros.

Horas de terreno árido, de espera por una represa en construcción, pero con un ambiente espectacular adentro de las camionetas. Parábamos varias veces en el camino, alguno que otro juntaba víveres para comer en el viaje, y allá íbamos, al ritmo de “profundas” conversaciones dentro de la camioneta a veces, o al son de alguna radio norteamericana, en otras. Cuando no estábamos charlando o comiendo, aprovechábamos para escribir el diario del viaje, único momento en que estaba realmente actualizado.

Fue casi al entrar al Parque Nacional que alberga al Grand Canyon, en el estado de Arizona y luego de ya un rato de cielo nublado y denso, que comienza a caer una especie de granizo sobre el parabrisas, como una lluvia que caía un poco más lento y en forma perpendicular al vidrio. “Es como un granizo pero más chiquito” fue lo que atinamos a decir todos. Fue ahí cuando Bettina dice tímidamente “Nieve?”.

ERA NIEVE!!!!!!! Estábamos presenciando nuestra primer nevada –creo que sólo Maca y Seba habían visto nevar antes, el resto jamás habíamos visto nevar- , el césped de los costados estaba tornándose blanco también, y apenas llegamos al hotel que teníamos reservado –y antes del check in- nos pusimos a tocar la nieve, a tirarnos nieve, a sacarnos fotos con la nieve... obviamente felices de lo que veíamos.

Dejamos todo en el hotel y partimos hacia el Canyon. La visibilidad era escasa, ni hablar de ver el río Colorado allá abajo. Cuando cae nieve, hay como una niebla especial. Esa niebla era la que prácticamente tapaba toda la visibilidad del Canyon, pero hay que decir, que más allá de lo que pudiéramos ver, nosotros igual estábamos disfrutando sólo con la experiencia de la nieve. Jugamos otra guerrilla con lo que se juntaba sobre la camioneta y caminamos otro poco. Y a cada rato, se iban sucediendo las fotos, los videos y los recuerdos.

Se hizo la noche y volvimos al hotel. El mejor hotel que teníamos reservado desde Montevideo en el territorio norteamericano, que aunque no era de una categoría de lujo, contaba con una piscina y un jacuzzi espectacular, al abrigo de una construcción a dos aguas con el paisaje nevado alrededor. Nos parecía un sueño estar ahí.
30-3-07

A la mañana siguiente, volvimos al Canyon para verlo en sus totalidad. El clima ya había mejorado, aunque debimos –literalmente- rasquetear las camionetas con la ayuda de un nativo experimentado, porque el hielo ya se había situado en el parabrisas durante la noche, y no aflojaba con nada.

Tengo que decir que ver el Canyon en un día claro fue espectacular. Yo no iba con tantas expectativas –cosa muy favorable en el viaje- y realmente me sorprendió. Uno se siente muy pequeño frente a la inmensidad de un paisaje natural único, enorme, que ofrece una vista deslumbrante.

Es un caso en que las imágenes pueden explicar más que mil palabras, pero me permito decir simplemente que vale la pena la ida.

Ese día a las ocho de la tarde, teníamos vuelo Las Vegas – San Francisco, así que debimos regresar a Las Vegas para partir desde el aeropuerto hacia la ciudad del Golden Gate. Llegamos tarde, por varios inconvenientes en la ruta, y a pesar de que corrimos para devolver el auto y llegar a despachar los equipajes, no conseguimos despacharlos. Ya era tarde. Era el segundo vuelo que perdíamos en unos pocos dias, y no podíamos creerlo. Debimos pasar la noche en el aeropuerto de Las Vegas, haciendo picnic sentados en un círculo, poco después haciendo palabras cruzadas en inglés –qué tal?- y posteriormente turnándonos para dormir. A mi me tocó hacer casi toda la guardia despierta, lo bueno era que el aeropuerto mantenía vuelos durante toda la noche, y hay tanta luz y maquinitas como en los hoteles de la principal calle de Las Vegas. Cada tanto, la sirena de una de las tragamonedas empezaba a sonar y a sonar, y la gente comenzaba a agolparse en torno al feliz ganador, -de simple chusma, nada más-.

Las Vegas - USA

28-3-08

Hagan juego, señores!!!


Luego de horas de vuelo y esperas, llegamos en la tarde del día siguiente a la capital de los casinos y las apuestas.
Ya desde el cielo, veíamos cómo el paisaje desértico de la zona, le daba paso a una ciudad muy chiquita, en la que el avión estaba descendiendo. El resto era todo árido.
Previa ida a retirar las camionetas que habíamos alquilado e informarnos sobre las actividades que se pueden hacer en la ciudad, nos fuimos a buscar el hotel y luego a hacer un city tour nocturno.

Lo lindo de Las Vegas está en sólo una calle, la principal. Es ahí donde se ven todos los casinos, los espectáculos nocturnos y la diversión. Donde las luces encandilan, y cada hotel es más espectacular que el anterior. El tan renombrado Palms, El Luxor, el Ceasar’s Palace, y decenas de casinos más rodean la calle emplazados con una fachada grandiosa, de manera que llame la atención de hasta el viajero menos perceptivo.

Hicimos una visita por todos los casinos que pudimos, intentando estar presentes a los shows gratuitos que a cada hora ofrecen en varios hoteles, para capturar clientes. La verdad que con una buena organización pudimos hacer bastante.

Vimos, por ejemplo, un espectáculo de luces y fuegos artificiales con un barco que está en la mitad de un estanque, la erupción de un volcán, y disfrutamos del Little Venice –una réplica de Venecia, con góndolas y canales.

La espectacularidad del exterior de los casinos, no se opaca al entrar. La mayoría tienen diferentes zonas donde la decoración del ambiente cambia, y uno se siente que ha cambiado de lugar. A veces se ingresa a una especie de selva y se escuchan sonidos de la naturaleza, otras veces está decorado como sala más estilo “Hard Rock Café”donde hay en exposición motos Harley Davidson, fotos de cantantes de rock, y otros objetos relacionados con la música, por ejemplo.

Respecto a las apuestas, ganamos con Pao 30 dólares, luego de apostar seis. Así que nos llevamos cada una 12.5 dólares extra para nuestro viático. Lu ganó 125!!! Puso una monedita y empezó a sonar toda la máquina!!!!.
La experiencia en los casinos estuvo buena. Igual, era sólo por jugar un poco, ninguno de los diez éramos tan desprendidos como para llegar a perder más de 10 dólares, dado lo que nos había costado juntarlos!!!
La noche estaba fría. Terminamos cenando todos juntos en Mc Donald’s. Más tarde, recorrimos en auto antes de irnos a dormir desde la parte nueva hasta la parte vieja, donde estaban los casinos más antiguos, y el cartel famoso en forma de rombo que da la bienvenida a cada viajero a la capital de los casinos y las apuestas.

La salida - Montevideo, URUGUAY

27-03-07
El mejor día de mi vida

Hoy amanecí feliz. Habiendo podido dormir apenas quince minutos, y luego de una exhausta noche de lecturas e impresión de transparencias, llegaba el GRAN DIA. Unas horas después defendía la monografía, me recibía e iba a empezar un viaje que terminaría durando ocho meses y medio.

No sé si estaba más contenta por recibirme o por irme. A esa altura, y con el cansancio propio de haber estado varios meses en plena ejecución de la tesis, las noches enteras sin dormir ni siquiera los quince minutos, todas las encuestas, el trabajo de coordinación, las mil y una veces que redefinimos y perfeccionamos la investigación... en fin...digamos que la idea de dar la vuelta al mundo sonaba bastante parecido a la cura que necesitaba. ;)

La hora de la defensa era a las 9:30, y entre una cosa y la otra –como fue la tirada de huevos y demás en el patio de facultad- terminé saliendo de ahí a las 11:30 aproximadamente, pero esta vez no como estudiante, sino como Licenciada en Administración - Contadora. Ahí mismo, me metieron en el auto, entre bolsas de nylon para que no manchara, y partí en un viaje sin escalas DE-RE-CHI-TO-A-LA-DU-CHA, en casa!!!!

A las 4:30 o antes debía estar en el aeropuerto, y en el interín debía armar las valijas, que terminaron haciéndolas entre mi hermana Analía y mi prima Mariana, dando yo solamente el visto bueno al final, luego de sacar algunas cositas que pensaba que no iba a necesitar.

Sin embargo, tengo que decir que más allá de las mil cosas que aún me quedaban por hacer, tenía una tranquilidad increíble, de esas que uno logra en el momento en que comienza a disfrutar de lo que ha sembrado.

Hoy terminaba la carrera, luego de muchos años de estudio. Y hoy empezaba el viaje, luego de 220 rifas vendidas, dos ejecutivos integrados, varios eventos y decenas de pubs post asamblea.

Llegué al aeropuerto a las 17:15, al final. En el camino, autos, camiones y todo lo que se pudiera cruzar –hasta un caballo!!- se nos interpuso separándome cada vez más del ingreso al avión.

Al llegar a United, me dicen que no puedo embarcar, que acaban –RECIÉN, RECIÉN!!!- de cerrar la puerta de embarque. Y ahí empecé: Que era del Grupo de Viaje, que viajábamos todos juntos, que me había recibido, que me tiraron huevos y yerba en la cabeza, que están todos en la puerta de embarque esperándome, que por favor, que el día fue complicado, que ....

Me dejaron despachar. No sé si fue para que me callara, pero... MISIÓN CUMPLIDA!!!

Recién ahí vi al resto del grupete con el que partía: Luciana Calvo (Lu), Alejandra García (Ale G), Jimena Queirolo (Jime), Alejandro Oliva (Ale O), Bettina Cubas (Bett), Paola Tettamanti (Pao), Macarena Herrera (Maca), Sebastián Martínez (Seba), Cecilia Degeronimi (Ceci), y yo.

Y mucha gente del grupo de viaje que iban a despedir al primer grupo que se iba.

Fue emocionante. Entramos por la puerta de embarque entre gritos y aplausos de aliento de nuestros amigos, y alguna que otra lágrima de nuestros familiares.

Poquito después, y previa pasada obligada por el free shop, embarcamos.